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La inteligencia artificial no se detendrá por decreto

La inteligencia artificial no se detendrá por decreto

Existe una preocupación legítima por los empleos que puede desplazar la inteligencia artificial. Lo preocupante es creer que podremos detener ese proceso simplemente agregando nuevas obligaciones a la Ley Federal del Trabajo o aumentando las cargas que soportan las empresas.

La IA no dejará de avanzar porque contratar personas resulte más complicado o costoso, puede ocurrir precisamente lo contrario…

Cuando una empresa enfrenta simultáneamente mayores costos laborales, fiscales y regulatorios, mientras la tecnología le permite automatizar una parte creciente del trabajo administrativo, contable, jurídico, comercial o técnico, el incentivo económico para automatizar aumenta

Y conviene distinguir: no hablamos solamente de robots sustituyendo trabajadores en una fábrica. La nueva transformación ocurre en el trabajo intelectual: programación, análisis de información, atención al cliente, administración, diseño, contabilidad y muchas otras actividades ya pueden realizarse parcialmente mediante inteligencia artificial. Y cada nueva generación de estos sistemas amplía sus capacidades.

Por eso preocupa que respondamos a una revolución tecnológica del siglo XXI con soluciones regulatorias concebidas para una economía del siglo XX.

La verdadera defensa del empleo está en otro lugar: educación de calidad, capacitación permanente, reconversión laboral, productividad e incentivos para que las empresas creen nuevos puestos alrededor de la tecnología.

Y ahí, México enfrenta un problema serio. Si los jóvenes salen de las escuelas sin suficientes conocimientos de matemáticas, ciencia, tecnología, idiomas y pensamiento crítico, competirán en un mercado laboral donde precisamente esas capacidades serán cada vez más importantes.

La inteligencia artificial no debe verse como enemiga del trabajador, porque bien utilizada puede hacer que un trabajador produzca más, gane mejor y pueda desempeñar actividades de mayor valor.

Pero para lograrlo necesitamos trabajadores preparados y empresas con incentivos para contratarlos.

Regular puede ser necesario. Sobreregular puede resultar contraproducente.

Porque si se hace cada vez más costoso contratar personas mientras simultáneamente hacemos cada vez más eficiente sustituir determinadas tareas mediante IA, podemos terminar acelerando exactamente aquello que pretendíamos evitar.

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